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miércoles, 21 de junio de 2017

La experiencia estética



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Ya como iniciados se nos instruye que el trato entre MMas.·. es de QQ.·. HH.·. Allí vamos acrisolando el sentido de igualdad; nos damos el abrazo fraternal, es una emoción; observamos el interior del Gran Templo y ante su imponente belleza, aumentan las palpitaciones del corazón; en los ágapes, igual; luego en tenidas sucesivas, formamos parte de Cadenas de Fraternidad y así, como las descritas, muchas experiencias, todas armónicas, que te renuevan en sublime paz. Ya las percepciones no la sitúo, de un pronto, entre los sociabilizados códigos de lo “bello” y lo “feo”, sino en relación con la armonía.

Desarrollo
La filosofía define la estética como la rama cuyo objeto es desentrañar la naturaleza del arte en su esencia y significación, definir y valorar la belleza. El DRAE se refiere al griego “sensible” y entre varias acepciones, destacamos la de “perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza.”(1)
En la antigüedad fue trabajado el tema de la estética; pero es durante la Ilustración alemana cuando se le da rango de ciencia de la belleza. Es Baumgarten quien  acuñó el término “estética” en sus Reflexiones sobre la poesía, en 1735. El término lo derivó del griego antiguo aisthanomai (“percibir”), estando la “estética” siempre íntimamente conectada con la experiencia sensorial y los tipos de sentimientos que provoca.(2)
La experiencia estética
La estética la podemos abordar como un modo de encuentro original y personalísimo con la naturaleza y la sociedad, generando una experiencia de la que podemos hacer algunas consideraciones, no excluyentes, tales como:
1)   Que entendemos por “bello”. Según el DRAE es lo que tiene belleza y ésta, la belleza, es la propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros, deleite espiritual.(3) El filosofo venezolano Hernán Albornoz, en su diccionario, recoge la definición de Jouffroy: bello es “la virtud que tiene lo invisible de causarnos un placer desinteresado”(4). Visto así, la belleza es la capacidad del ser humano de crear o descubrir internamente algo que le resulta armonioso, reconfortante o encantador; bien sea en respuesta a estímulos externos o a introspección, sobre la base de las leyes del universo, que crearon al hombre con la facultad de percibir lo estético, tanto en cuanto es un ser libre. 
2)   La experiencia estética, como experiencia, puede ser externa o interna. La primera se orienta a los datos, sean estos cuantitativos o cualitativos, que nos aporta lo sensible, lo empírico, y que nos refieren a una cosa existente independientemente de nuestra percepción, lo cual se denomina conocimiento sensorial. La experiencia interna, significa la vivencia de los propios actos y estados psíquicos, que ha recibido el nombre de experiencia trascendental.(5) La experiencia estética es en sí, un modo de contemplación, que va más allá de lo subjetivo, ya que reviste un aspecto espiritual, que tiene que ver con la mayor o menor densidad ontológica ya que lo “bello” o lo “feo”, tienen relación con el ser y el existir.
3)   La experiencia estética es totalmente humana. Así que en la misma intervienen factores sicológicos, culturales, sociales y todas las variables que puedan relacionarse con el individuo. La formación de la persona y su construcción interior, el conocimiento de sí, en el alcance del aforismo socrático, es un aspecto que se debe tener presente. Luego lo veremos.
4)   La experiencia estética se realiza principalmente por los sentidos internos. Aquí debemos poner de bulto el concepto de conocimiento de sí, ya que cada individuo es un universo que afronta la belleza de manera particular. La experiencia estética es ambigua: cada quien la “siente” a su manera.  
5)   La experiencia estética externa se expresa mediante códigos, pero cada receptor, en su interioridad, en su experiencia interna, la descifra en su humanidad profunda, de acuerdo a su formación sicológica, familiar, social; a su autoconstrucción como obrero de su propio templo existencial. Así que, los convencionalismos sociales pueden ser compartidos públicamente por diferentes causas y medios. Pero en el interior de sí, donde el obrero que se ha elevado en niveles de consciencia en su autoconstrucción como ser libre y adogmático, asume la experiencia de acuerdo a su vivencia y en su condición de ser su propio maestro y guía.  
Conclusión
En el curso de nuestra peregrinación por la vida se presentan momentos en que debemos tomar decisiones y todas ellas acarrean consecuencia. Estas pueden ser positivas, negativas y hasta neutras. En la medida que edifiquemos nuestro templo moral, percibiremos la belleza que nos enriquecen como masones, o nos alejan del camino de la L.·. Ahora bien, esto no es un mecanismo instintivo.
En la naturaleza todo está llamado a instruirnos; debemos aprender a cultivar la luz que irradia el universo y de todo cuanto nos rodea. Lo importante para el masón, no es ser un tanque infinito de conocimientos, sino saber bien lo que se sabe. El saber es cuestión de comprensión personal y de compenetración íntima, no de memoria o de asimilación superficial. Aquí entra a jugar su gran papel la formación masónica y por ende, la Columna de la Belleza.
En la docencia masónica aprendemos el arte de la vida virtuosa. En la educación, adquirimos la formación integral y en la instrucción, interiorizamos el conocimiento práctico que nos conduce hacia el objetivo decidido por nosotros mismos, según explica el Q.·.H.·. Luis Vásquez Nieves.(6)
La experiencia estética coadyuva en la exaltación de nuestras facultades intelectuales e imaginativas. Captar lo hermoso del universo, de sus leyes y su armonía; comprender su relación con el microcosmos, permite desarrollar la potencialidad que llevamos adentro. Romper con lo acartonado de la sociedad, mediatizada por los egos, fanatismos y supersticiones, teniendo clara la rectitud del camino, que nos da la Regla; el alcance de nuestro accionar, que lo proporciona el Compas. Explotando el talento que poseemos, teniendo como estandarte una vida de altruismo y virtud; llegaremos a ser un genio, porque elevaremos edificios alejados de vicios y mezquindades, rectos con la plomada, lo cual no es poca cosa; el Nivel nos igualará; fortaleciendo virtudes como, particularmente, la tolerancia y el tratar con respeto y dignidad a nuestros semejantes; escuadraremos sus muros, para que todas las piedras pulidas, sin defectos, formen con las caras contiguas ángulos rectos, así como debemos actuar rectamente en nuestras vidas con nosotros mismos y en sociedad. La genialidad del Maestro la llevamos dentro de sí y el edificio que levantamos, más allá de la ciencia mundana que podamos dominar, significa la belleza del universo, hecha persona, siendo el legado que proyecta la hermosa estirpe de un masón.     
Pensemos en un árbol de granadas. En la primavera, sus flores contienen tres pétalos, cinco en el verano y siete en vías de fenecer, cuando los frutos surgen entre ellas. 
Dentro de su fruto, observamos cantidad de granos encarnados, apretados, separados en compartimientos, como en un panal de abejas, cada cual en su tarea y todos en función colectiva, envueltos en una membrana blanca, como un mandil que protege a cada uno y a todos; en hermosa creación y renovación.
La experiencia estética al interiorizarla, siempre aplomada y por ende útil en la arquitectura que adelantamos, es un buen salario. Nada que resulte grotesco puede ser útil al G.·. A.·. D.·. U.·., a la sociedad o al masón, por ello en el Tall.·., tenemos la Columna de la Belleza. La consciencia del masón está aquilatada con años de estudios y experiencia. La conducta esta escuadrada por principios de virtud y altruismo. Es nuestra guía, que coadyuva en la Gran Obra de la Construcción Universal.
Es Todo V.·.M.·.
S.·. F.·. U.·.

    Notas y bibliografía
1)     DRAE Tomo I pág. 997
2)      Audi, Robert DICCIONARIO AKAL DE FILOSOFÍA Ediciones Akal, S. A., 2004 Tres Cantos Madrid – España. Pág. 320
3)     DRAE Tomo I pág. 307
4)     Albornoz, Hernán. Diccionario de Filosofía. Vadel Hermanos, editores. Valencia, Venezuela. 1990. Pág. 24
5)     Ídem. Pág. 191
6)     Vásquez Nieves, Luis. Docencia Masónica. Conferencia en el I Curso de Ap.·. Mas.·. Resp.·. Log.·. Centenaria “Sol de América No 37”· Caracas, 1 de marzo de 2015.    

Junio 2015    

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