“Nadie entre aquí si no conoce Geometría”
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viernes, 14 de abril de 2017

Glosario E. F. H.



Eclecticismo. Del griego "eklektikós" (etimológicamente, escogido, seleccionado). En general, el término eclecticismo se aplica a toda posición filosófica que intenta conciliar en una sola doctrina elementos procedentes de corrientes filosóficas distintas.
El término fue utilizado en la antigüedad para referirse a la tendencia, común a las escuelas filosóficas postaristotélicas, a conciliar doctrinas procedentes de diversas escuelas o corrientes de pensamiento, seleccionando lo que se consideraba valioso en cada una de ellas e intentando minimizar las diferencias, que se consideraban, a menudo, puramente terminológicas. Cicerón, en la antigüedad, y Victor Cousin, en la época moderna, se consideran representantes típicos del eclecticismo.
Ego  (Latín).-  “Yo”. La conciencia en el hombre de “Yo soy Yo”, o sea el sentimiento de la cualidad o condición de “Yo soy”.  La filosofía esotérica enseña la existencia de dos Egos en el hombre, el mortal o personal, y el superior, divino e impersonal.  Al primero le llama “Personalidad”, y al segundo “Individualidad”, egoidad.
Egoidad.-  Voz derivada de la palabra “Ego”.  Egoidad significa “individualidad”, nunca “personalidad”, y es lo contrario de “egoísmo”, el distintivo por excelencia de la personalidad. 
Egrégores  [Del griego Egrégoroi].-  El término egrégor o egrégora significa "alma colectiva", "espíritu en común", en el sentido de idea, objetivos, deseos, pensamientos, pasión, etcétera, es decir, sinergias que constituyen y dan sentido a un grupo. De etimología griega (egregoroi), significa velar, estar despierto, consciente. Eliphas Lévi los denomina “los príncipes de las almas que son los espíritus de energía y acción”; cualquiera cosa que puedan o no puedan significar.  Los ocultistas orientales describen los egrégores como “seres” cuyos cuerpos y esencia son un tejido de la llamada Luz Astral.  Son las sombras de los espíritus planetarios superiores, cuyos cuerpos son de la esencia de la luz divina superior.  (En el libro de Henoch se da dicho nombre a los ángeles que se casaron con las hijas de Seth y tuvieron por hijos a los Gigantes.)
Emanación. Proceso jerárquico, de descenso o degradación ontológica, al que recurren, entre otros los filósofos neoplatónicos, mediante el que se explica la producción de la realidad inferior como una especie de irradiación a partir de la superabundancia de la superior (Dios, lo Uno, la realidad subsistente y originaria) sin que ésta pierda su unidad ni se contamine con lo inferior a lo largo del mismo.
El proceso de producción de lo real por emanación se distingue tanto de la creación a partir de la nada (defendida por los filósofos cristianos) como de la formación de la realidad a partir de una materia preexistente modelada por el demiurgo (Platón).
Emanatismo. Doctrina filosófica adoptada por los filósofos neoplatónicos, también llamada emanantismo, según la cual el conjunto de los seres, incluidos los seres materiales, derivan de la realidad originaria (Dios, lo Uno) mediante un proceso de emanación.
Plotino (204-270) defiende esta posición en la "Enéadas": a partir de la plenitud y superabundancia del Uno (la realidad subsistente y originaria) y mediante un proceso espontáneo, se irradian las formas de seres inferiores, organizadas jerárquicamente, en un proceso descendente que culmina en la producción de la realidad material.
San Agustín, al-Farabi y Avicena, entre otros, aceptaron parcial o totalmente esta doctrina neoplatónica.
Empirismo. Concepción filosófica para la cual el fundamento del conocimiento radica en la realidad inteligible, considerando incluso como parte de ella las propias ideas en cuanto existen en la consciencia; de tal manera que la experiencia, sea sensible, histórica o interior, es el fundamento del conocimiento.
Epicureísmo. Doctrina filosófica de Epicuro de Samos (341-270 a.C.) y de su escuela, fundada por él en Atenas el año 306 antes de nuestra era, que fue conocida también como "El Jardín", por los jardines anexos a la casa de Epicuro en los que se hospedaban sus discípulos y donde se impartían sus enseñanzas.
El epicureísmo defendió la física atomista de Demócrito y elaboró una ética del placer (hedonismo) según la cual el objetivo de la vida feliz consistiría en la ausencia de dolor físico y moral, representada en los conceptos de "aponía" y "ataraxia".
Uno de sus seguidores más destacados fue el romano Lucrecio (Titus Lucrecius Carus) del siglo I a.C. del que se conserva su obra "De la naturaleza de las cosas", en la que se encuentran expuestas las principales ideas de esta escuela filosófica que, como tal, mantuvo su actividad hasta finales del siglo II de nuestra era.
Epistemología - El término significa “estudio del conocimiento” (del griego epistème = conocimiento y logos = estudio) Es utilizado en dos sentidos: en general (y en este sentido es sinónimo de gnoseología o crítica) o bien para significar el estudio de las ciencias (físicas y humanas) de los principios sobre el cual se fundan, de sus criterios de verificación y de verdad, del valor de los sistemas científicos.
Epojé. Término procedente del griego "epokhé", que etimológicamente significa suspender. En general se aplica a la decisión de suspender el juicio. El término fue utilizado, en este sentido, por los escépticos en la antigüedad, al encontrarse ante dos proposiciones igualmente defendibles pero opuestas o contradictorias entre sí.
Con otro sentido lo utiliza Husserl en su método fenomenológico, al referirse a la puesta entre paréntesis de la realidad del mundo que conduce a la apropiación de la realidad del yo, de la propia conciencia.
Esencia. En general, y especialmente desde Aristóteles, se considera que la esencia remite al "ser esto o aquello" de una cosa, es decir, no a que una cosa es, sino a "lo que es" esa cosa. En este caso se habla de la esencia como de algo real.
El término esencia se puede considerar también desde el punto de vista lógico: en este caso se considera que la esencia es un predicado mediante el que se define una cosa, o se dice lo que es.
Dependiendo de la adopción de una u otra consideración (ontológica o lógica) encontramos distintas interpretaciones de la esencia a lo largo de la Historia de la Filosofía: la metafísica (real), la lógica (conceptual) o una combinación entre ambas. Podemos considerar que la Idea platónica representa la esencia de la realidad, en la medida en que Platón afirma que la “idea” es más real que la cosa. En el caso de Aristóteles la esencia sería identificable con la “forma”.
La afirmación de que la esencia es algo real y distinto del objeto del que es esencia ha dado lugar, no obstante, a intensas polémicas, siendo muchos los filósofos que rechazan tal realidad, por diversas razones, como las esgrimidas por Okham, Hume, Nietzsche, entre otros...
Fenómeno. Del griego phainomenai (aparecer). El término es usado sobre todo con Kant, Hegel, Husserl, entre otros, con valores semánticos distintos.
Para Kant el fenómeno es el objeto de nuestro conocimiento, un objeto que siendo síntesis de una aportación subjetiva (la forma y las categorías) y de una aportación objetiva (los estímulos producidos por las cosas a nuestros sentidos) es netamente distinto de las cosas, que en sí mismas quedan incognoscibles (Ver noumenon). Para Hegel los fenómenos son las manifestaciones del “espíritu” en la historia. Para Husserl, fenómeno es el aparecer efectivo de las cosas en nuestra conciencia; por este motivo, para Husserl estudiar el fenómeno es estudiar las cosas mismas en su forma eidética, es decir en la forma que asumen en la conciencia.
Geocentrismo. Del término griego "Gea" (Tierra), designa la teoría astronómica defendida por la inmensa mayoría de astrónomos desde la antigüedad hasta la época de Copérnico, que afirma que la Tierra está inmóvil en el centro del universo y que alrededor de ella giran el Sol, los planetas y todas las estrellas.
Gnoseología. Del griego "gnosis" (conocimiento) y "logos" (discurso). Término con el que se designa la teoría del conocimiento, partiendo de la filosofía que tiene por objeto la delimitación y definición de lo que es "conocimiento" y el estudio de sus características y límites.
Aunque la mayoría de filósofos antiguos y medievales trataron el problema del conocimiento lo hicieron, por lo general, subordinándolo a cuestiones ontológicas. La filosofía moderna, por el contrario, hace de la explicación del conocimiento el punto de partida de su reflexión filosófica, por lo que la teoría del conocimiento alcanzará con ella una importancia y proyección que no llegó a tener en la antigüedad.
Gnosis. La palabra gnosis viene de la tradición griega, particularmente del pitagorismo. Se entiende como el conocimiento de lo divino propio del iniciado.
Gnosis (Parasicología). Fenómeno de adquisición de conocimiento en estado de misticismo por vía extática, sin mediar sistema intelectual o pedagógico alguno.
Heliocentrismo. Del término griego "Helios" (Sol), designa la teoría astronómica defendida en la antigüedad por Aristarco de Samos y posteriormente por Copérnico, que afirma el lugar central e inmóvil del Sol, alrededor del cual girarían todos los astros celestes, incluidas la Tierra y las estrellas.
Hermenéutica. Del griego "hermeneia" (traducción, interpretación). El término "hermenéutica" fue utilizado tradicionalmente sobre todo en el contexto de la exégesis bíblica, asociado a las técnicas y métodos de interpretación de dichos textos.
En la actualidad nos referimos más habitualmente a la corriente filosófica que propone como método, en el ámbito de las ciencias humanas, la comprensión de las acciones humanas en su contexto histórico y social, fuera del cual pierden su significado; al mismo tiempo, dicho método señala la dificultad de tal tarea, al poner de manifiesto la heterogeneidad entre el significado (matizado por las creencias, tradiciones, prejuicios y valores, etc.) que pueda tener el "mismo" hecho para el investigador y para la época investigada. Esta dificultad parece exigir haber comprendido ya algo para poder comprenderlo, lo que da lugar a una aparente circularidad que se conoce con el nombre de "círculo hermenéutico".
Hermenéutica bíblica. El origen de los estudios hermenéuticos se encuentra realmente en la teología cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:
El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theologiae I, q. 1, a. 10, ad 1:
“Et ita etiam nulla confusio sequitur in sacra Scriptura, cum omnes sensus fundentur super unum, scilicet litteralem.”
Y de este modo no existe confusión en las Escrituras, puesto que todos los sentidos se fundamentan en uno, el literal.
El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
o    El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (véase 1 Co 10:2).
o    El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (véase 1 Co 10, 11; Epístola a los hebreos 3-4,11).
o    El sentido anagógico (en griego anagogue) (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce  a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (véase Apocalipsis 21,1-22,5)
Heurística. Del griego "heurísko" (encontrar, inventar) es el término con el que nos referimos al método o procedimiento usado en la investigación o en el descubrimiento de algo.
Hilemorfismo. Término compuesto de las palabras griegas "hylé" (materia; etimológicamente, bosque, madera, material de construcción), y "morphé" (forma), con el que se designa la doctrina aristotélica de la sustancia, según la cual ésta se compone de materia y forma, constituyendo una unidad indisoluble (de la que ambos compuestos, materia y forma, por lo tanto, no se pueden separar, a no ser mentalmente). Según tal doctrina, pues, ni la materia ni la forma pueden tener existencia independiente o separada.
Hilozoísmo. Término compuesto de las palabras griegas "hylé" (materia; etimológicamente, bosque, madera, material de construcción), y "zoé" (vida), con el que se designa la doctrina según la cual la materia está dotada de vida, de capacidad para actuar espontáneamente, por lo que no resulta necesario recurrir a ningún principio vital extrínseco a la materia para explicar el fenómeno vital.
Homeostasis. Estrechamente ligada a los procesos del aprendizaje y la motivación, consiste en el ingreso a la conciencia individual de estímulos externos, que acumulan en la personalidad elementos que van modificándola; tendiendo a que se conforme un nuevo estado de equilibrio a partir de la incidencia de esos factores que se reciben, sobre la situación preexistente de la conciencia.

Glosario A. B. C. D.



A posteriori. En general lo "a posteriori" se opone a lo "a priori", y se refiere al paso de algo posterior a algo anterior en cualquier serie ordenada de elementos, independientemente de que esa serie tenga lugar o no en el tiempo, y de que remita a una posterioridad temporal, lógica u ontológica.
En la Escolástica son llamadas "a posteriori" las demostraciones que van del efecto (considerado ontológicamente posterior) a la causa.
Para kant lo "a posteriori" remite a un conocimiento cuya validez depende de la experiencia.
A priori. Tal como se señaló en la anterior definición, lo "a priori" se opone a lo "a posteriori", y se refiere al paso de algo anterior a algo posterior en cualquier serie ordenada de elementos, independientemente de que esa serie tenga lugar o no en el tiempo, y de que remita a una anterioridad temporal, lógica u ontológica.
En la Escolástica son llamadas "a priori" las demostraciones que van de la causa al efecto, de la esencia de un objeto a sus propiedades.
Para Kant, lo "a priori" se aplica a los conocimientos cuya validez no depende de la experiencia.
Agnosticismo. Neologismo derivado del griego "ágnostos" (desconocido), con el que se designa en general toda posición filosófica que niega la posibilidad de conocer lo suprasensible, lo trascendente.
El término fue usado por vez primera por Th. H. Huxley, y se asocia más particularmente con toda posición filosófica que niega la posibilidad del conocimiento de Dios.
Alegoresis. Deriva de la unión de los conceptos de "alegoría" y "exégesis", define un procedimiento interpretativo tendiente a descifrar el sentido profundo detrás del sentido literal. La alegoresis es un procedimiento usado en la interpretación tradicional de los textos sagrados.
Antropología filosófica. El término antropología deriva de los griegos "antrhopos" (hombre) y "logos" (estudio, tratado) y que etimológicamente significa estudio o tratado del ser humano. En filosofía, la antropología remite a las distintas teorías o interpretaciones que los filósofos han hecho del ser humano, en consonancia con sus posiciones filosóficas. Así, hablamos de la antropología de Platón o de Kant para remitirnos a sus distintas concepciones del ser humano. 

Apocatástasis. En Orígenes, el ciclo del retorno del mundo a Dios, la restauración de todas las cosas en su estado original.
Arquetipo. Un arquetipo (del griego αρχή, arjé, ‘fuente’, ‘principio’ u ‘origen’, y τυπος, typos, ‘impresión’ o ‘modelo’) es el patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan. En la filosofía de Platón se expresan las formas sustanciales (ejemplares eternos y perfectos) de las cosas que existen eternamente en el pensamiento divino.
Artes liberales. En la época medieval, tras la desaparición de las escuelas clásicas y su metodología de enseñanza, la organización de la instrucción se articula en torno a las llamadas siete artes liberales, en las que se debían instruir quienes pretendiesen formar parte del clero.
Estas siete artes se dividían en dos grupos, el llamado "trivium", que comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica, y el llamado "quadrivium", en el que se integraban la música, la aritmética, la geometría y la astronomía. Fuera del clero, los gremios de constructores, entre otros, manejaban estas artes, dedicándose a la construcción de catedrales, puentes, atalayas, fortalezas, castillos, caminos, entre otras obras. Gozaban de un buen margen de libertad y se movían entre las distintas regiones ejerciendo su profesión. De allí surgen organizaciones como el “Compañerazgo” y la “Masonería”, que tienen en común que son asociaciones iniciáticas basadas, esencialmente, en el ejercicio de un oficio.
Ataraxia. Término con el que los griegos se referían a la paz anímica, a la imperturbabilidad del ánimo. En los estoicos y los epicúreos el término adquiere una especial relevancia en el contexto de su filosofía moral.
Caduceo. Vara de mensajero. Atributo de Hermes. Los constructores de sí lo emplean como uno de los símbolos de la ciencia y el progreso.
Catábasis o Katabasis (del griego κατὰ, "abajo" βαίνω "avance") es un descenso de algún tipo, como bajar una ladera, el Sol al atardecer, una retirada en una campaña militar, una expedición a los infiernos o un viaje desde el interior hacia la costa.
Caverna. Mito de la Caverna.  Relato empleado por Platón en uno de sus Diálogos, para demostrar lo incierto del conocimiento que posee el hombre.
Causalidad. Relación de necesidad que se establece entre la causa y el efecto, de modo que si la causa se da es imposible que no se produzca el efecto, y viceversa, dado el efecto es necesario que se haya producido la causa.
Tradicionalmente esta relación fue formulada como un principio racional, el principio de causalidad, al que se supuso un valor universal, extendiendo la necesidad de tal relación entre la causa y el efecto a todo el ámbito de la realidad.
Clinamen. La teoría del Clinamen. Término latino acuñado por Lucrecio (Titus Lucrecius Carus) seguidor de la filosofía de Epicuro, para traducir el griego "parénklesis" con el que Epicuro se refería a la desviación espontánea de la trayectoria rectilínea que experimentaban los átomos para explicar su agregación con otros átomos.
El clinamen es, pues, la espontánea desviación de la trayectoria de los átomos, que rompe la cadena causal, determinista, de su movimiento, introduciendo así un fundamento físico para justificar la acción libre, tanto en los seres humanos, como en el azar.
Cosa en sí. Realidad hipotética independiente de las posibilidades del conocimiento humano.
Cosa (ontología). En ontología, una cosa, objeto concreto u objeto material es un individuo sustancial dotado con todas sus propiedades sustanciales, en particular la propiedad de cambiar. El concepto de cosa, o hallar que hay ser, sintetiza los conceptos filosóficos clásicos de sustancia y forma. Según el materialismo, el mundo está compuesto exclusivamente por cosas; y ser, existir realmente, es idéntico a ser una cosa (por lo que no ser es idéntico a fallar en ser una cosa). Por ejemplo, los átomos, los campos, las moléculas, las células, los sistemas nerviosos, los seres humanos, las máquinas y las sociedades son cosas.
Cosmos. Concepto mencionado por los primeros filósofos jonios de la escuela de Mileto, equivalente al orden como concepto opuesto al kaos (caos); que hace referencia a lo real del universo, pero en cuanto se comporta ordenadamente. La naturaleza en un sentido más cercano al actual, como un universo organizado en una unidad totalmente integrada.
Deísmo. Del latín "deus" (dios). Término que comenzó a utilizarse en los siglos XVII-XVIII para referirse a las doctrinas filosóficas o religiosas que defendían la existencia de dios como principio de la realidad, pero despojado de los atributos con que le había revestido el cristianismo: providente, creador, personal, etc.
El deísmo mantiene la existencia de un dios que sólo puede ser pensado con los atributos que puede alcanzar la razón natural, prescindiendo de todo dato procedente de la revelación. Entre los que defendieron esta posición podemos citar a Locke, Bayle, Toland, Collins, Woolston y Voltaire. Los deístas coinciden, además, en oponer la religión natural (o racional) a las religiones históricas.
Demiurgo. Término procedente del griego "demiourgós" (etimológicamente, servidor del pueblo, maestro en un arte, artesano). Es el nombre con el que Platón se refiere en su cosmología (Timeo) al hacedor del universo, presentándolo como un semidiós que actúa como causa eficiente al ordenar la materia preexistente, pero que se hallaba en estado caótico, tomando como modelo la perfección y la belleza del "kosmos noetós" (mundo de las Ideas).
Diadelo. El dialelo, también llamado círculo vicioso o pescadilla que se muerde la cola, es una estructura lógica que consiste en una petición de principio con el cual se intenta probar una cosa mediante otra, y esta segunda mediante la primera.
Diánoia. Término griego que se suele traducir por "razón discursiva" y que remite a la capacidad de la razón de obtener conocimientos mediante la progresión desde las premisas a una conclusión que necesariamente deriva de aquellas, es decir, el conocimiento obtenido mediante causas y principios. En este sentido, la diánoia, el razonamiento discursivo, se opone al Nous, la capacidad de la razón de intuir de forma inmediata el conocimiento (ya de la verdadera realidad, de la Ideas, como en el caso de Platón; ya de los primeros principios del conocimiento, como en el caso de Aristóteles). En la filosofía posterior esta oposición entre diánoia y Nous suele quedar reflejada en la oposición entre Razón y Entendimiento, respectivamente.

Disputas. Método utilizado por la escolástica en el cual implanta la lectio o conferencia que explica y comenta los textos tradicionales, utilizando el procedimiento socrático del diálogo sometido a reglas específicas denominadas disputas, de las disputas surgen las quaestiones. Éstas exponen en su orden las razones en pro, luego las razones en contra y después las diferencias se solucionaban positivamente en la demostración y se dan respuestas a las objeciones. 
Dogma. Del griego "dógma" (decreto, doctrina comúnmente aceptada) se denomina así a todo principio que se considera que expresa una verdad irrefutable, sea demostrable o no, comprensible para la mente humana o no.
El término se utiliza especialmente en el lenguaje religioso para referirse a aquellos principios que los creyentes deben acatar u observar escrupulosamente y sobre los que no cabe duda, discusión o modificación alguna.
En filosofía se aplica a toda opinión fundada en principios que se considera poseen las características anteriormente señaladas.
Doxa. Término griego que se suele traducir por "opinión" y con el que nos referimos a aquel tipo de conocimiento que no nos ofrece certeza absoluta y que no podría ser, pues, más que una creencia razonable, un conocimiento "aparente" de la realidad. En este sentido parecen utilizarlo tanto Parménides, al distinguir la "vía de la verdad" de la "vía de la opinión", como Platón, al distinguir, también contraponiéndolas, la "doxa" de la "episteme", es decir, el conocimiento aparente (el conocimiento de la realidad sensible) del verdadero conocimiento (el conocimiento de la verdadera realidad, de las Ideas).